Por un sencillo acto
de pura insensatez o de violencia
puede engendrarse un niño, puede estallar la vida
sobre el lecho más frívolo u horrible.
¿Quién es el responsable de este mundo
que pueda decidir sobre la muerte
de alguien que ha de venir con la sonrisa
germinada aun en medio del odio o la inconsciencia?
¿Quién será el responsable que asegure
que esa vida será tan miserable
como la de unos padres que la dilapidaron?
¿Quién será el responsable de este mundo
que se halle en posesión de la verdad más plena?

(De Nueva estación, 2007)