Hoy he olido el espíritu.
No es el olor a vela humeante en un templo
ni es fácil percibirlo en cualquier sitio:
viene desde más alto
y se expande hasta el fondo de todo lo que vive.
Se hace rosa en la rosa, y huele como rosa
más allá de las rosas
que nacen y que mueren cada día.
Se hace canto en el pájaro, y seguirá cantando
mejor que cualquier pájaro que oímos.
Se hace sangre en el hombre, y cuando el hombre muere
se derrama en la tierra
hasta el día en que el hombre resucite.

El olor del espíritu se encuentra y se contagia:
llena toda la casa de un apetito inmenso
que no basta una vida ni una Historia completa
para poder saciarlo.
Se huele en este mundo,
pero no basta un mundo ni mil mundos
para hallar un aroma que pueda comparársele.

Viene desde tan alto,
que sólo él mismo puede
llevarnos a su origen.

(Del libro El paisaje total, 2014)