Lo cierto es que el cumplimiento de esa creación amorosa que es nuestra vida en comunión nos lleva a lanzarnos cada día a una conquista por ser más: no sólo por ser más como individuos, sino, sobre todo, por ser-más-contigo, lo cual, prodigiosamente, también agranda la estatura y la profundidad del ser personal de cada uno. […]
La maravilla del amor es que, al sumar dos imperfecciones, no suma dos carencias, sino que crea una abundancia con sabor de acabada plenitud. El uno busca al otro y, al encontrarse, no se encuentran dos pobrezas, sino la conciencia de haber alcanzado una unidad de riqueza infinita.

(Del libro La vida como obra de arte, 2019)