Vienes hoy hacia mí como un temblor
en este cuerpo viejo, como un ansia
y una ilusión de vida que nunca conociera.
Toda la realidad se me trastoca
y es tanto lo que tiemblo que apenas sé si existes,
si eres sólo un delirio de mi terca creencia
de que aún sigo a tiempo.

Hoy todo se me olvida y mi memoria
es sólo fantasía de que nada ha pasado
hasta que ahora llegas. Tiemblo lleno de gozo
creyendo que alguien puede despejarme la vista
para mirar el mundo con la forma que ofrece
tu novedoso cuerpo.

Me haces temblar de miedo y de alegría:
también un ser humano puede reverdecer
después de un crudo invierno, puede iniciar un ciclo
que ya no se merece.

Si al fin y al cabo todo,
el amor y la vida,
no han sido nunca un mérito,
no ha de ser un error que hoy aparezcas
y nos vayamos juntos

(De Este amor y este fuego, 2011)