Para saber que existe un mundo allí,
que sí, que fuimos
parte de él, que nadie
nos obligó a marcharnos,
que en sus calles aún quedan
respiros de aire nuestro,
burbujas y burbujas
que aún rebosan
de un mismo amor…

Para saber dónde aprendimos tanto
de ti, de mí, de todos,
y que tú has sido tú
en otro domicilio:
tú y yo en la misma casa
que sigue allí,
y todos
pueden reconocer que allí vivimos.
Lo que se dice
vivir
allí fue un hecho consumado.

Y aún lo sigue siendo,
porque no todo se quedó allí,
porque tú y yo sabemos
que somos más que un sitio y unos años,
que un modo de pensar o un mismo estilo
que nos gustaba tanto a ti y a mí:
mucho más que una época
en que el mundo se alzó sobre sí mismo
y nos llevó en sus alas
tardes, noches, madrugadas inmensas
y lentos mediodías
de nieve o sol.

Para saber que existe un mundo allí, en Madrid,
y que tú y yo existimos
allí y aquí


y mucho más allá
de todo eso.

(De El paisaje total, 2015)