Logroño, mayo de 1997

No mires más allá de lo que haces:
lo real o es presente o ya no es nada
y todos tus proyectos, tus ansias de vivir en otra esfera,
nunca añadirán nada a lo que eres.
Logroño, Calle Portales, son las tres de la tarde,
sólo a cinco minutos de tu casa:
¡parece una leyenda ambientada hace siglos
en esta misma esquina! Ayer estuvo ella:
¿quién diría
que es esta misma calle y eres tú la persona
a la que ella abrazaba junto a esta misma puerta?
Logroño, Calle Portales, son las tres de la tarde,
las once de la noche eran ayer
cuando estuvisteis juntos:
¡qué más dan ya las tres, las once o las cincuenta
si hoy el reloj no sirve para nada,
si tú estás aquí ahora y sólo ahora
y mañana estarás en otro mundo
(¿qué importarán entonces tus proyectos?)!
Logroño, Calle Portales, no sabes qué hora es,
sólo a cinco minutos de tu casa:
¿y quién será capaz de andar ese camino
y de encontrar las llaves de la puerta,
llaves que ayer te abrieron todos los edificios del deseo?
Logroño, no sabes ya qué calle,
si es hoy o si fue ayer o si fue nunca
cuando tú mismo viste lo que estás viendo ahora.
Logroño o cualquier sitio o cualquier calle:
¿dónde estará la casa en la que ayer dormiste como dueño?,
¿adónde irás ahora?, ¿qué tenías pensado
para hacer esta noche?

No mires más allá de lo que haces:
lo real o es presente o ya no es nada
ni podrá serlo nunca.

(De Nueva estación, 2007)