Pensar en si mi vida es la mejor
de las que yo pudiera haber vivido
es, más que un pensamiento, un juego absurdo
que alimenta mi insomnio y mi cansancio
y que imposibilita que mañana
le dé a mi vida el rumbo que merece.

Mientras duermes y sueñas y prolongas
el instante de amor ya renovado,
yo me alejo de ti, me doy la vuelta,
pienso a oscuras en días que no existen,
desordeno los años, los amaso de nuevo,
reconstruyo otra historia que no puede,
que no pudo ser cierta.

La noche es más oscura cuando pienso,
la realidad se torna mentirosa,
el pensamiento un puro laberinto
incapaz de sentir cómo respiras,
cómo corre tu sangre por tu cuerpo,
cómo hueles a hoguera que se expande y me busca
con un amor tan puro.

Pensar en si mi vida es la mejor
de las que yo pudiera haber vivido
es siempre una amenaza capaz de dar al traste
con quien soy, quien ha sido, quien puede ser un día
lo que tú me prometes con tu cuerpo encendido,
tu cuerpo tan hermoso
que sólo ante mis ojos se desnuda.
Y el hombre puede, en cambio,
huir de la verdad y la belleza
e ir ciego por un mundo que no existe.

(De Nueva estación, 2007)