Poema del mes

Nunca haré una novela, nunca, nunca:
ya es muy duro vivir en esta vida 
y salir victorioso. Yo respeto y admiro
a todo el que recorra las ciudades
que nadie ha visitado, a todo el que duplique
y multiplique a solas su única existencia,
a todo el que halle arrimo y compañía
donde nunca hubo nadie, donde la vida acaba
y se transforma en vidas paralelas
que no se encuentran nunca, ya se sabe.

Querer contar una vida tan corta,
tan extraña, como a mí me ha tocado,
ya se me hace imposible. Y buscar otro amor
cuando el que tengo todavía no es mío. 
E inventarme un dolor sin que se note
cómo me duele a mí el golpe cotidiano,
que no tiene culpables, "es la vida",
¡pues sí que hay que joderse con una vida sola!
¿Con qué humor contaría una vida mejor 
o aún más miserable? 

Es cuestión de paciencia y perspectiva,
y de objetividad y distanciamiento,
¡de tantos requisitos biensonantes!
Dijo muy bien quien dijo que la novela es épica
de nuestra burguesía. Ser burgués y ser héroe
es una perfección bastante rara.
Y ser burgués, ser héroe y ser famoso
–el requisito o el fin del novelista actual–
es un salto mortal de riesgo triple
al que yo no me atrevo, no me atrevo.

(De Nueva estación, 2007)