Poema del mes

No somos héroes, no, y sin embargo
tan sólo el heroísmo
justifica, en el fondo, toda nuestra existencia.
Hemos sido un error, lo estamos siendo,
y he aquí que, sin embargo, nos amamos:
te llamo por teléfono cuando te necesito
y ya ves que te estoy llamando siempre
o me llamas tú a mí (¿me necesitas?).

Nadie podrá decirnos que hemos sido intachables
y si alguien me lo dice, lo desmiento el primero;
nadie que me conozca o se conozca
podrá esperar un fuego inextinguible
ardiendo en nuestras manos:
y he aquí que yo de ti lo espero todo,
nos lo esperamos todo mutuamente;
no nos creemos dioses porque Dios sólo hay uno,
pero creemos ser héroes de raza
y a partir de ese error es posible la vida entre nosotros,
es posible el amor y la promesa,
es posible el milagro del deseo
que nos hace estar juntos irremediablemente.

No somos héroes, no, y sin embargo
¿qué sería de mí sin tus mañanas,
sin tu sonrisa limpia por saber que estoy vivo,
por creer tú que nunca
yo pudiera ensuciar esa sonrisa?
¿Qué sería de mí sin tus abrazos,
que, al abrazarme a mí,
abrazan a la vez a todo el mundo,
celebran este día que comienza
por el sol generoso que a ambos ilumina,
por su luz poderosa
que quiere perdonarnos toda culpa?

No somos héroes, no, y si es verdad que sólo
pudiéramos ser héroes para seguir viviendo,
¿de quién es este error que tanto dura
como nosotros mismos,
a no ser que el error se rectifique
justo en este momento en que sabemos que
no somos héroes, no, y sin embargo...?

(De Años de prórroga, 2005)