Poema del mes

Dime dónde estás tú, en qué lugar de ti
puedo encontrar la fuente de tus lágrimas,
de tus tonos de voz, de tus sonrisas.

¿Es sólo el corazón, que no se ve,
la fuente de tu fuerza arrolladora?
¿Es lo que no se ve lo que ilumina todo?

¡Cuántas veces me he roto por las tardes!
¡Cuántas veces me cuesta recoger mis pedazos
y llevarlos a ti,
para que recompongas mi ser más verdadero!

No es posible estar juntos cada hora,
pero sí que es posible recordar y soñar
ese lugar de ti donde renazco.

Porque el cuerpo de un hombre
siempre busca otro cuerpo donde tocar el mundo.

¿Son tus labios, tu pecho o tu brazo extendido?
¿Son tus piernas
y todo lo que ocultan en su cumbre
la cumbre de tu ser, el lugar del contacto
entre tu yo y el mío,
entre nosotros dos y el Universo
que contemplo en tu rostro?

(De Cuerpo humano, 2024)