Poema del mes

a Antonio Moreno y Bárbara Bertos

Insistes en nadar derecho al horizonte,
aunque sabes muy bien
que el horizonte no termina nunca.
Te parece un fracaso anticipado, una claudicación,
empezar a nadar hacia la orilla.
Conoces tu pasado y nunca quieres
instalarte en el sol de aquella tarde
donde tus ojos 
y aquellos ojos limpios, tan hermosos,
descubrieron que el mar tenía un destino.

Sabes que tus recuerdos
son la mejor imagen de ti mismo.
Por eso vienes a lavar al mar
tu pesada memoria, su falso cargamento.
No basta con mirar el horizonte para lavar la vida.
Tú sabes bien que debes lavar todo tu cuerpo
y dirigirte entero hacia el destino
que aquella tarde visteis los dos juntos.

La unión no estuvo nunca en el pasado:
la unión es comunión cuando se vive
un destino común que no termina.

Sigue nadando, sigue, aunque no vuelvas.
Es doloroso, sí: pero es tu dicha
la que te está esperando.

Sigue nadando, sigue,
que el horizonte no termina nunca,
pero tu amor te espera cada día.

Sigue nadando, sigue.
Pierde tu miedo a la corriente.

Sigue nadando, sigue. Bien es cierto
que el horizonte no termina nunca,
pero el destino y el amor se cumplen.

(De El corazón y el mar, 2020)