Poema del mes

Existe otro camino.
Lo tenemos muy cerca a cada paso, 
a derecha o izquierda,
y siempre −o casi siempre− lo perdemos de vista,
aunque nunca nos duela especialmente.
Existe otro camino, real como tú y yo,
y más real aún, más perdurable;
pero siempre buscamos el camino más corto,
el que va en línea recta hasta un destino
que no puede fallar de tan cercano.

Nos da miedo el zigzag,
nos da miedo el ramaje de los bosques profundos.
Nos encanta mirarlos desde lejos:
mirarlos, admirarlos y soñarlos
con su luz natural, su entraña verde,
su humedad palpitante, que refresca la vida
cuando nos despojamos de los trajes pesados.
¡Pero nunca queremos despojarnos del todo!

Existe otro camino, ya lo sabes:
no importa que sea largo o que sea corto,
que tenga muchas curvas y tramos empinados,
que no haya indicadores de distancias, 
que se estreche o se ensanche sin ninguna señal.
Sólo debe importarnos andar juntos
y sólo eso:
las manos siempre libres
de todo lo que pueda separarnos.

Existe otro camino, siempre existe,
aunque nunca figure en nuestros mapas,
aunque no sea legal, aunque difícilmente
sea legalizable.

Existe otro camino, el único camino
donde poder querernos
hasta el final.

(De El corazón y el mar, 2020)