Poema del mes

Subir esta montaña
ansiosos del secreto de la fuente
que da vida a este arroyo
ha sido un grato esfuerzo que no creo
que pueda repetirse.
Miramos desde aquí la ancha llanura
donde hacemos la vida de ordinario
y parece mentira que la vida
se muestre hoy tan hermosa.
Yo nunca he visto el sol tan satisfecho
con nuestra piel morena.
Y no he bebido un agua que saciara la sed
tan adecuadamente y que ella misma
lavara tan gozosa nuestra carne.	
Y no he visto el futuro a tanta altura,
con una luz tan limpia, con la persona amada.

Bajemos a esa tierra prometida
que no tiene otros límites más que un vasto horizonte.
Me parece imposible que un poema
pueda elevar aún más nuestra alegría.
Me parece imposible. Si es verdad nuestro amor,
si es verdad que a este monte y a este sol y a esta agua 
pudiéramos volver mientras vivamos;
si es verdad la bondad y la belleza
que hoy contemplo en tu cuerpo,
no hará falta un poema que proclame esta dicha:
la realidad se basta y se derrocha. 
Pero nunca es la misma, es imposible.

(De Nueva estación, 2007)